La producción petrolera en Venezuela podría alcanzar hacia finales de 2026 un volumen superior a un millón y medio de barriles diarios, según estimaciones recientes de autoridades y especialistas del sector energético. El diputado a la Asamblea Nacional (AN), Jesús Faría, destacó que este crecimiento se enmarca en un proceso de recuperación y expansión de la industria, particularmente en la Faja Petrolífera del Orinoco, donde se concentran las mayores reservas de crudo del país.
Faría explicó que se trata de inversiones complejas que requieren tiempo desde la toma de decisiones hasta que se traduzcan en volúmenes de producción aceptables. Subrayó que la tarea inmediata es garantizar que la producción continúe en ascenso, lo que permitiría a la economía nacional recuperarse sobre bases sólidas y facilitar una distribución más equitativa de la riqueza, especialmente en la mejora de los salarios y en el ámbito social.
En paralelo, economistas como José Guerra han señalado que el incremento proyectado depende de factores estructurales, como la capacidad del país para generar la electricidad necesaria que soporte la intensificación de la actividad en los campos petroleros. Además, resaltan la importancia de atraer nuevas inversiones privadas, más allá de las ya realizadas por empresas como Chevron, para cubrir la cuota de producción adicional requerida.
La reforma de la Ley Orgánica de Hidrocarburos también juega un papel clave en este escenario. Según Faría, los cambios introducidos buscan generar mejores condiciones para el Estado venezolano en materia de inversiones, ajustando la política energética a la realidad financiera del país. El legislador enfatizó que la disponibilidad de ingresos no solo debe destinarse al gasto público, sino también a la reinversión en el sector.
En conclusión, alcanzar la meta de un millón y medio de barriles diarios hacia finales de 2026 dependerá de la combinación de inversiones estratégicas, mejoras en infraestructura energética y un marco legal que incentive la participación de actores privados. De lograrse, este crecimiento representaría un paso significativo en la recuperación económica de Venezuela y en la consolidación de su industria petrolera.
