Venezuela defiende ante la ONU una visión universal e indivisible de los derechos humanos
En el marco de las deliberaciones de alto nivel del 81.º período de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York, la delegación oficial de la República Bolivariana de Venezuela ratificó la necesidad de abordar los derechos humanos desde una perspectiva integral, universal, indivisible e interdependiente. Durante un foro especializado sobre la materia, el viceministro para Temas Multilaterales de la Cancillería venezolana, Joaquín Pérez Ayestarán, instó a la comunidad internacional a despolitizar estos debates y a edificar canales de cooperación fundados en el respeto mutuo y la soberanía de los Estados.
Rechazo a la politización y selectividad instrumental
El posicionamiento de la diplomacia venezolana se estructuró sobre una firme crítica a las tendencias contemporáneas de usar la agenda de derechos humanos como un mecanismo de presión geopolítica. Pérez Ayestarán enfatizó que la gestión global en esta materia exige el estricto apego a los principios de no selectividad y no politización, rechazando cualquier intento de jerarquizar ciertos derechos por encima de otros para justificar agendas de intervención externa.
La argumentación institucional destaca que la verdadera defensa del bienestar humano no se logra mediante el señalamiento unilateral, sino a través del robustecimiento del derecho al desarrollo y la eliminación de restricciones económicas internacionales. De acuerdo con el planteamiento del diplomático venezolano, frente al escenario de polarización y desigualdades globales, la respuesta colectiva de las naciones no debe ser el aislamiento, sino la promoción de un multilateralismo robusto que genere impactos tangibles en las poblaciones.
Avances y adecuación institucional del Estado
El debate internacional sobre los derechos humanos coincide con el proceso de transición ordenada y reformas jurídicas internas expuestas en la misma plenaria por la presidenta, Delcy Rodríguez. En consonancia con este clima de distensión y diálogo político impulsado por el Ejecutivo Nacional, la representación venezolana ha defendido en foros multilaterales recientes —como el Consejo de Derechos Humanos de la ONU— la implementación de medidas soberanas orientadas a la pacificación y la reconciliación social:
- Medidas de pacificación: La delegación ha resaltado la aplicación de leyes de amnistía institucionales y la liberación coordinada de ciudadanos detenidos como muestras fehacientes de la voluntad del Estado para afianzar la paz interna.
- Cooperación técnica: Se mantiene una agenda de trabajo conjunta con las agencias permanentes de las Naciones Unidas para optimizar los sistemas de protección, prevención y asistencia técnica comunitaria en todo el territorio nacional.
- Cuestionamiento a misiones externas: Caracas ha reiterado su desacuerdo con la prolongación de mecanismos de monitoreo paralelos o misiones independientes de investigación establecidos sin el consentimiento explícito del Estado venezolano, argumentando que carecen de la imparcialidad requerida y vulneran los canales regulares de cooperación bilateral.
Con este pronunciamiento en la sede de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Venezuela busca posicionar la tesis de que los derechos civiles, políticos, económicos y sociales deben ser evaluados en igualdad de condiciones, promoviendo la soberanía jurídica como el pilar fundamental para salvaguardar de manera efectiva la dignidad humana.
